en confinamiento, también necesito cuidados....
Aunque estamos en casa y no hay que salir a ningún sitio ni quedamos con nadie, también hay que cuidarse!😄💪
En casa tantos días, y como no hay que maquillarse, he perdido el hábito de las limpiezas de cara. Me daba cuenta que mi piel estaba áspera y reseca.
Así que hoy toca una mascarilla exfoliante cuya base principal es arroz: he triturado arroz en la thermomix hasta hacerlo harina. Lo guardo en un bote y así lo utilizo cuando lo necesito.
En un cuenco echo una cucharadita de harina de arroz, unas gotas de aceite de oliva virgen, unas gotas de limón y miel, con un poco de agua caliente para hacer la mezcla.
Me lo echo en la cara a modo de exfoliante dando unos suaves masajes y después lo dejo reposar unos 15 minutos y me enjuago con agua. Se queda la piel muy suave.
Y de camino, que con este gesto una se mima, también le enseño a mi hijo dos cosas: que me quiero y que él también se tiene que querer con pequeños detalles. Un hijo, y un adolescente, necesita quererse y tener una buena autoestima. Y no basta con decírselo. Tiene que verlo en nosotras.
Sé que a mi hijo, como a cualquiera de los vuestros, le gusta cuando me cuido y me arreglo. Mi autoestima cambia y eso se lo transmito a él. Esa energía es fantástica para los dos, aunque sea de una manera muy sutil💚💚
En casa tantos días, y como no hay que maquillarse, he perdido el hábito de las limpiezas de cara. Me daba cuenta que mi piel estaba áspera y reseca.
Así que hoy toca una mascarilla exfoliante cuya base principal es arroz: he triturado arroz en la thermomix hasta hacerlo harina. Lo guardo en un bote y así lo utilizo cuando lo necesito.
En un cuenco echo una cucharadita de harina de arroz, unas gotas de aceite de oliva virgen, unas gotas de limón y miel, con un poco de agua caliente para hacer la mezcla.
Me lo echo en la cara a modo de exfoliante dando unos suaves masajes y después lo dejo reposar unos 15 minutos y me enjuago con agua. Se queda la piel muy suave.
Y de camino, que con este gesto una se mima, también le enseño a mi hijo dos cosas: que me quiero y que él también se tiene que querer con pequeños detalles. Un hijo, y un adolescente, necesita quererse y tener una buena autoestima. Y no basta con decírselo. Tiene que verlo en nosotras.
Sé que a mi hijo, como a cualquiera de los vuestros, le gusta cuando me cuido y me arreglo. Mi autoestima cambia y eso se lo transmito a él. Esa energía es fantástica para los dos, aunque sea de una manera muy sutil💚💚
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